Las pautas de crianza se convierten en un elemento  clave en la evolución de los procesos terapéuticos de los menores.

Independientemente del área de acción. Es necesario que los padres sean agentes activos de dichos procesos.

Hay un tema en particular, que hemos detectado con base en los motivos de consulta y problemáticas de nuestros niños, y es la poca tolerancia a la frustración que manifiestan nuestros pacientes y todas las consecuencias que esto acarrea.

Como primera medida, debemos ser conscientes de la necesidad de fortalecer en nuestros niños valores como la paciencia y la capacidad de tolerar la frustración y esto solo se consigue cuando los enfrentamos a las situaciones en las cuales deban reflexionar al respecto.

Sabemos que, en los tiempos modernos, con los elevados niveles de acceso a información es difícil que los niños se abstengan de pedir permanentemente regalos y que esta tendencia va en aumento, dada la velocidad con que se establecen nuevas tendencias en juguetes, personajes, etc.

Por esta razón, la principal medida que se debe tomar es tener claridad con respecto a las fechas, los momentos o eventos que los hacen merecedores de determinados regalos. Es recurrente escuchar a los padres de familia manifestar que no quieren que sus hijos se sientan privados de determinados privilegios que ellos nunca tuvieron. Sin embargo, esto tiene un precio, ya que es innegable que un adecuado manejo de la frustración se convierte en un motor de motivación y en uno de los principales agentes reflexivos y formadores del carácter en los adultos.

La lección más importante que existe en el fondo de la privación a todos los deseos es que en la vida se debe luchar y perseverar para poder acceder a ciertos privilegios o preferencias. En este sentido, es vital el papel de los padres, y familiares cercanos ya que deben existir reglas y acuerdos claros para que no se presenten casos de desautorización y mucho menos de buscar la preferenciadel menor hacia alguno de los miembros de la familia, tampoco se debe permitir o promover el
engaño a los padres “Te lo daré, pero no digas nada”.

Pero, ¿Qué pasa cuando un niño recibe todo lo que pide?

Si los niños no aprenden a tolerar y a manejar a frustración serán adolescentes ansiosos, desmotivados y adultos con una alta probabilidad de manejar altos niveles de agresividad y poca resiliencia. Personas poco comprometidas y constantemente insatisfechas.

Este tipo de casos son tan complicados que algunos profesionales ya se atreven a hablar del “Síndrome del emperador”. Caracterizado por niños que reaccionan desbordadamente ante las negativas con ataques contra ellos mismos o sus padres hasta conseguir lo que desean y que se convierten en agentes atemorizantes para los padres, quienes de manera inconsciente aceden a sus caprichos por temor a la reacción del niño. A tal punto que es el niño quien impone sus
normas.

Es muy importante que como padres de familia hagamos una distinción entre necesidades y preferencias y a través del ejemplo controlemos los impulsos de satisfacción para que los niños vean en nosotros el primer ejemplo de autocontrol, paciencia, planeación y perseverancia. De esta  manera lograremos educar personas que posean mejores herramientas para afrontar los desafíos, problemas y frustraciones de la vida, pero con la suficiente motivación para tolerar, recuperarse y persistir ante las mismas.

Carolina Hernández

Carolina Hernández

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