Durante los últimos años, se ha escuchado hablar mucho de la importancia de la salud mental en Colombia y en el mundo.  Y es que las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dan cuenta de unas cifras alarmantes.  “Más de 300 millones de personas en el mundo sufren depresión, un trastorno que es la principal causa de discapacidad, y más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad” OMS. 2017

Con este panorama no es de extrañarse que los gobiernos y las entidades de salud encaminen sus esfuerzos a concientizar, prevenir y actuar a tiempo en los casos de afectaciones psicológicas. Sin embargo, debemos ser conscientes de la responsabilidad que tenemos para el cuidado y bienestar de nuestra salud mental y de la salud en general.

En todos los procesos terapéuticos que llevamos a cabo, recomendamos a nuestros pacientes unas pautas básicas para la promoción del bienestar y la mejora sistemática de los síntomas de cualquier malestar, afectación trastorno psicológico. Dentro de los más importantes y que podemos generalizar (salvo condiciones médicas que lo impidan), están:

  • Realizar actividad física. Por lo menos 3 veces a la semana. El cuerpo humano está diseñado para la movilidad. Nada peor que el sedentarismo para nuestros procesos mentales y físicos. Realizar ejercicio favorece distintas funciones del cerebro, desde la capacidad de concentración, atención o mejorar la memoria. Además, reduce la ansiedad, alivia el estrés y previene la depresión.

  • Cuidar nuestra alimentación. El cerebro requiere al menos el 20 % de la energía que consumimos, la principal fuente de energía es la glucosa, y esta se obtiene de alimentos ricos en carbohidratos, legumbres, frutas y vegetales. Pero además necesitamos vitaminas, minerales, ácidos grasos y proteínas. La deficiencia de nutrientes puede empeorar los cuadros psicológicos o confundirse con otras patologías ya que puede generar fatiga, estados de ánimo bajos, apatía, desconcentración, etc.
  • Higiene del sueño. Nada peor que un descanso inapropiado para nuestra salud mental. Si dormimos menos tiempo del recomendado, o tenemos sueño de mala calidad nuestro sistema nervioso estará alterado, con la falta de sueño disminuye nuestra capacidad de concentración y memoria (se nos olvidan más cosas), también afecta a los reflejos y a nuestra motricidad por lo que nos sentimos más torpes. A nivel psicológico nos volvemos más sensibles a cualquier alteración del entorno y nos mostramos irascibles con las personas que nos rodean. En cuanto a la enfermedad mental, estudios reflejan la existencia de una alta comorbilidad con trastornos relacionados con el sueño, ya sea por carencia o por exceso del mismo. Especialmente se ha estudiado la relación que existe entre alteraciones en el sueño y la depresión.

El ritmo de vida actual ha desencadenado un sinnúmero de hábitos que impiden que realicemos de manera consciente un proceso tan básico como la alimentación, o que los periodos de descanso sean apropiados y es aquí donde nos enfrentamos al reto más importante al convertirnos en seres responsables de nuestra realidad y en búsqueda de mejores estados de los procesos de madurez y envejecimiento debemos retomar las riendas y corregir los hábitos más simples que contribuyen al mejoramiento de la salud mental.

Por eso, en esta ocasión nuestra invitación es a retomar el control y saber que la salud mental está en nuestras manos y que somos responsables de cuidarnos y propender por el mejoramiento de nuestra vida para que de esta manera podamos contribuir a la de lo demás.

Carolina Hernández

Carolina Hernández

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