De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad de consumo hacia una sustancia, actividad o relación.

Sin embargo, normalmente relacionamos las adicciones con el consumo de sustancias psicoactivas (Marihuana, cocaína, inhalantes, heroína, entre otros). Y aunque estas sustancias tienen un elevado consumo en el mundo y un incremento exponencial en la población colombiana, la verdad es que debemos estar muy atentos a otro tipo de conductas que también pueden relacionarse con la adicción que pueden incidir en importantes afectaciones en el sistema nervioso, la conducta y la
convivencia de las personas.

Durante los últimos años, ha sido evidente el incremento de conductas relacionadas con la adicción y que, de manera inevitable, afectan los comportamientos evidentes, pero también se presentan otras modificaciones más difíciles de visualizar.

Por ejemplo, el cerebro de un adicto cambia radicalmente, teniendo en cuenta los comportamientos impulsivos y compulsivos que desencadenan las adicciones y los efectos que este tipo de comportamientos ejercen sobre el funcionamiento cerebral. Un estudio realizado en el año 2010 en el Scripps Research Institute en California, sugiere que los mismos mecanismos cerebrales que participan en la adicción a las drogas, aparecen en la compulsión de comer y las probabilidades de desarrollar obesidad.

En los casos de adicción, en el cerebro se produce una descompensación en el circuito de recompensa, lo que tendría una relación con desequilibrios de dopamina u otros neurotransmisores.

Sin embargo, no debe pasarse por alto el hecho que de acuerdo a muchos especialistas, las personas con una dependencia hacia una sustancia o una conducta suplen con sus adicciones una necesidad emocional, en esta búsqueda se desarrollan conductas compulsivas y comportamientos que el cerebro es incapaz de controlar y que generan retroalimentación permanente. Por tal razón el cerebro de un adicto tiene un único objetivo que es encontrar el bienestar y gratificación de la
manera más inmediata posible. Por tal razón, está estimulación externa, sustituye las recompensas del propio organismo.

De esta manera, y teniendo en cuenta la facilidad con que en la actualidad accedemos a productos y servicios que generan placer es muy importante trabajar en el control emocional, el desarrollo de habilidades como la disciplina, fortaleza, autoestima y contar con las redes de apoyo suficientes a fin de evitar las conducta adictivas, ya que el espectro en la actualidad es mucho más amplio y podemos observar compulsiones en las compras, juego, sexo, uso de internet, y por supuestos sustancias psicoactivas.

Nuestros especialistas recomiendan estar atentos a las señales de alarma como:

  • Incapacidad para disfrutar alguna actividad sin la presencia de algún tipo de estimulante (droga, cigarrillo, alcohol, celular, etc.).
  •  Compulsión en las conductas. Necesidad por ejemplo de ir de compras cada vez que se sufre un acontecimiento estresante o que afecte el bienestar (rompimientos sentimentales, crisis laboral, etc.).
  • Cambios repentinos y radicales en los hábitos y rutinas sin explicación aparente.
  • Poca tolerancia a la frustración y reacciones exageradas (especialmente en los más jóvenes)
  • Búsqueda compulsiva de generadores de placer (salidas, consumo, excesos en general).
  • Debemos recordar que de la prontitud en la atención y de las medidas preventivas, lograremos enfrentar de manera más efectiva cualquier situación que se presente.
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